«6»- Un niño, un cuento y su perra Caty

Un niño, un cuento y su perra Caty

 

A su padre le gusta contarle un cuento cada noche, antes de que el sueño le venza y se quede dormido, dejándole con la palabra en la boca. A él también, se ha acostumbrado tanto a ese ritual, que lo echaría en falta. Aunque lleva algún tiempo dándole vueltas a algo, en realidad a muchas cosas.

Por un lado, se nota ya mayor. A sus seis años sopesa la posibilidad de decirle que no hace falta que le cuente historias por las noches. Que ya no es un niño. Ese paso no se atreve a darlo, de momento. Sabe que lo heriría profundamente. Su padre adora inventarse historias, adornándolas de manera conveniente a su modo de ser, a lo que sabe que quiere oír. No, no lo hará. A veces piensa que le cuenta cuentos tanto por la satisfacción personal de uno como la del otro.

Por otro lado está Caty. Caty es su perra. Se la regalaron cuando tenía dos años y Caty no era más que un cachorro con unas pocas semanas. Desde ese ya remoto pasado, Caty duerme con él, arrebujada dentro de las sábanas. Al principio sus padres antepusieron reparos a esa costumbre, calificándola de poco higiénica. Con el paso de los días fueron cediendo y ya lo consideran normal.

Caty permanece tan atenta a los cuentos como él. En algunos momentos de la narración gime lastimeramente. Entonces, el niño debe de pasarle el brazo por el cuello y abrazarla; hay fragmentos que la impresionan mucho. Cuando eso ocurre, su padre se disculpa; cada vez se sorprende más de la sensibilidad del animal. Concluido el relato, aunque el niño se haya dormido, Caty continúa con los ojos bien abiertos hasta el final. Para agradecer el esfuerzo del padre, emite unos sonidos guturales muy característicos, lame la cara de su hijo y se acomoda en su regazo.

Apaga la luz y los deja en la penumbra. Le gustaría saber en qué sueña cada uno, sobre todo la perra.

 

 

FIN

Autor: Miguel Angel Salinas   
 
 
                                                                 
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